miércoles, 29 de mayo de 2019




COME PULIRE IL FORNO IN MODO NATURALE: 4 RIMEDI SEMPLICI ED ECONOMICI
Ormai non potete più fare finta di niente: il forno è incrostato e lo dovete pulire: ecco allora 4 rimedi fai da te, facili e veloci (ma soprattutto naturali!) su come pulire il forno e farlo tornare a brillare in pochissimo tempo. Che sia elettrico o a gas poco importa. Dotatevi di un panno, ingredienti naturali, olio di gomito e…iniziate a strofinare!

Ma quanto spesso e come pulire il forno nel modo giusto? In genere, se cucinate spesso utilizzando il forno, vi conviene pulirlo almeno una volta alla settimana, per evitare che la situazione diventi irrecuperabile. Anche perché, più sporco è il forno e meno risulterà efficiente.

Quindi, meglio correre subito ai ripari: ecco i 4 rimedi naturali più efficaci per pulire il forno!

Bicarbonato e sale
Chi l’ha detto che bisogna utilizzare i prodotti chimici per pulire bene il forno? È sufficiente avere tre ingredienti: una tazza di sale, una di bicarbonato e una di acqua e il detersivo naturale sarà pronto in pochi minuti. Con questo preparato potete scrostare i residui di cibo che sono rimasti attaccati alle pareti del forno. Con un panno stendete il composto su tutta la superficie interna dell’elettrodomestico e lasciatelo agire per un’ora circa. Poi risciacquate. Et voilà, tutto risplenderà!

Acqua e limone
Per un forno particolarmente incrostato, il rimedio giusto è un mix di acqua e succo di limone. Prendete una teglia dai bordi alti, aggiungete un po’ d’acqua e il succo di tre grandi limoni. Infornate per circa mezzora a temperatura media. L’acqua evaporerà e renderà più facile rimuovere lo sporco incrostato. A questo punto, spegnete il forno, inzuppate un panno nel succo caldo rimasto e continuate la pulizia. Per sgrassare ancora più a fondo, strofinate le due metà di un limone direttamente sulle pareti del forno.

Aceto
Scaldate dell’acqua in un tegame e aggiungetevi un bicchiere di aceto. Quando l’acqua inizia a bollire, mettete il tegame nel forno già caldo a 180°C. Lasciatelo lì per un quarto d’ora. Poi tiratelo fuori e fatelo raffreddare. Ora prendete un panno e bagnatelo con il detersivo naturale e procedete con la pulizia dell’elettrodomestico. Semplice, no?

Spatolina Kim
In alternativa, potete utilizzare una spatolina, come quella che si usa per togliere il ghiaccio dal vetro dell’automobile: la spatolina Kim!

FONTE: https://www.leitv.it/casa/come-pulire-forno-in-modo-naturale-rimedi/
Immagini: iStockPhoto



LAS NOMs, LAS MENTIRAS Y LA BASURA QUE COMEMOS

“Dejamos de comer alimentos y los sustituimos por productos ultraprocesados provenientes de fábricas, diseñados en laboratorios. Comemos sin saber lo que comemos”.

Hemos comido por decenios atún que no era atún, panes integrales que no tenían harina integral, néctares que contienen una cantidad mínima de jugo, a nuestros hijos les damos yogures que dicen que les permiten crecer, cereales que les brindan vitaminas y minerales, así como bebidas gaseosas que nos brindan felicidad. Hemos sustituido nuestros alimentos por productos fabricados a partir de diseños de laboratorios. Desconocemos lo que nos llevamos a la boca.

Gracias a normas hechas a modo de las corporaciones y a una publicidad y etiquetados engañosos, los mexicanos nos hemos convertido en los mayores consumidores de comida chatarra, de productos ultraprocesados llenos de azúcar añadida, de grasas, sal y colorantes, saborizantes, aromatizantes, emulsificadores y demás ingredientes químicos. Entre los mexicanos, los niños son los que consumen los productos ultraprocesados menos saludables, lo más chatarra, los que tienen más azúcar, grasas, sal, más colorantes, más saborizantes y más aromatizantes artificiales.

El contubernio entre las autoridades y las corporaciones en las pasadas administraciones permitieron esto y mucho más, a tal grado que los consumidores mexicanos actuamos con una profunda ceguera respecto a lo que nos llevamos a la boca y les llevamos a la boca a nuestros niños. No es de extrañar que lo que comemos se haya convertido en la principal causa de enfermedad y muerte.

Desde las normas oficiales mexicanas que durante años permitieron que los panes que compramos como panes integrales no tuvieran un gramo de harina integral, que el atún que comemos pueda tener más del 50 por ciento de soya y que los néctares ni tan siquiera tengan una norma oficial mexicana que los regule; hasta la publicidad que permite el engaño a los consumidores, a los padres de familia sobre los productos que les dan a sus hijos: en todos los casos se puede comprobar el servicio de las instituciones públicas reguladoras a los intereses privados. Y lo más grave, el engaño está hasta en las etiquetas que sería el único recurso que tenemos como consumidores.

Basta revisar las normas oficiales mexicanas que regulan estos productos para encontrarse una larga lista de empresas que participaron en su elaboración. Desde la administración de Salinas de Gortari, la Ley Federal sobre Meteorología y Normalización se abrió a la influencia de las corporaciones bajo el principio de que debería democratizarse una actividad que antes se ejercería directamente desde las instancias reguladoras del Estado. Desde Salinas, una gran cantidad de normas han quedado dictadas por las corporaciones.

Tomando los tres ejemplos mencionados: ¿Por qué durante decenios la norma que regula los productos de panificación permitió, de manera totalmente engañosa, que se comercializaran panes como “panes integrales”, sin tener harina integral?. Un gran negocio para esa industria, engañando a los consumidores, vendiendo un producto a un precio mayor por supuestamente tener una cualidad: “ser integral”. Se le puso un poco de color caramelo y algo de fibra para como se dice popularmente “diera el gatazo”. El gran beneficiario fue Bimbo que ha mantenido el control casi monopólico del mercado del pan industrializado en el país.

Durante decenios también consumimos jugos que no eran jugos. No se estableció norma para estas bebidas hasta 2009. Más del 70 por ciento de los jugos analizados por PROFECo en 2006 estaban adulterados con agua, azúcares añadidos, colorantes y demás ingredientes. En la práctica, sin norma se podía vender lo que fuera como jugo, bastaba que lo pareciera para el consumidor. Desde 2009 se estableció la norma que evita la adulteración de los jugos. Y la industria, como Jumex y Del Valle, que fue comprada por Coca Cola 3 años antes, se opusieron a que la norma también regulara los néctares. Este tipo de regulación en otros países agrupa a los jugos y los néctares, pero en México la industria logró que se excluyera a los néctares.

Con norma para jugos y sin norma para néctares, la mayor parte de los jugos industrializados desaparecieron del mercado. Del Valle y Jumex, seguidas de las demás industrias del ramo, sustituyeron en las estanterías los jugos regulados por néctares no regulados, y dejaron muy pocos jugos en el mercado. Estas empresas realizaron una gran movida porque inundaron el mercado de néctares que tienen grandes cantidades de azúcares añadidos, colorantes y otros ingredientes añadidos, aprovechándose del hecho de que los consumidores mexicanos piensan que los néctares son jugos concentrados. Si antes habían logrado engañar a los consumidores que compraban jugos que no eran jugos, ahora lo hacen con los néctares que son ingeridos por los consumidores pensando que son un producto muy diferente a lo que realmente son. Por lo pronto, los néctares con altísimas cantidades de azúcares, siguen siendo los predilectos en las tienditas de la escuela y la lonchera de los niños mexicanos que presentan una de las mayores incidencias de sobrepeso y obesidad.

El caso del Atún es el último en darse a conocer, en cuanto a engaño y ocultamiento en la composición de los alimentos. Lo que llama la atención es que en la norma de productos de pesca no se regula el añadido de soya en el producto. Por lo tanto, se puede añadir la soya que se quiera y el consumidor comprará y consumirá el producto sin saber que gran parte del producto contiene soya. Y más grave aún, al no informar la presencia de soya al frente del producto, las personas alérgicas pueden verse en una situación peligrosa. No requerimos realizar una gran reflexión para saber por qué no se estableció en la norma un máximo para el uso de soya en el atún.

Más allá del pan integral, de los néctares y el atún, que sólo sirven de ejemplo, está el proceso en el que estas regulaciones o ausencias de ellas, se dan por la interferencia de los poderes económicos sobre las funciones públicas.

Los comités de norma se forman, generalmente, con la participación del gobierno, la academia, la representación de consumidores, el sector comercial y el sector industrial. Durante los sexenios anteriores, los votos del gobierno estuvieron del lado de la industria, a esos se sumaron la representación de los consumidores, casi siempre representada por PROFECO. Desde Economía se determinaban sus votos, tanto de las dependencias del gobierno involucradas en la norma, como de PROFECO. Estos votos se sumaron, en muy diversas ocasiones, a los de la industria y el sector comercial.

Un ejemplo claro, en otro sector, el automotriz, es el de la seguridad vehicular. La norma, que fue establecida después de varios años de retraso, fue influenciada por la industria automotriz para permitirse la venta de vehículos en México sin los sistemas de seguridad que cumplen todos los vehículos que esa misma industria exporta desde México a los Estados Unidos, Canadá y Europa. Lo anterior a pesar que la propia Secretaría de Salud y la Secretaría de Comunicaciones y Transporte exigían avanzar en sistemas de seguridad básicos recomendados por la Organización de las Naciones Unidas.

La normatividad y las regulaciones que sean establecidas durante este sexenio serán la mejor muestra de qué tanto el poder político se independiza del poder económico, cumpliendo lo que el presidente ha prometido, haciendo prevalecer el bienestar público sobre el interés privado.

FUENTE: https://www.sinembargo.mx/28-05-2019/3587120
Por Alejandro Calvillo

Sociólogo con estudios en filosofía (Universidad de Barcelona) y en medio ambiente y desarrollo sustentable (El Colegio de México). Director de El Poder del Consumidor. Formó parte del grupo fundador de Greenpeace México donde laboró en total 12 años, cinco como director ejecutivo, trabajando temas de contaminación atmosférica y cambio climático. Es miembro de la Comisión de Obesidad de la revista The Lancet. Forma parte del consejo editorial de World Obesity organo de la World Publich Health Nutrition Association. Reconocido por la organización internacional Ashoka como emprendedor social. Ha sido invitado a colaborar con la Organización Panamericana de la Salud dentro del grupo de expertos para la regulación de la publicidad de alimentos y bebidas dirigida a la infancia. Ha participado como ponente en conferencias organizadas por los ministerios de salud de Puerto Rico, El Salvador, Ecuador, Chile, así como por el Congreso de Perú. el foro Internacional EAT, la Obesity Society, entre otros.



LAS NOMs, LAS MENTIRAS Y LA BASURA QUE COMEMOS

“Dejamos de comer alimentos y los sustituimos por productos ultraprocesados provenientes de fábricas, diseñados en laboratorios. Comemos sin saber lo que comemos”.

Hemos comido por decenios atún que no era atún, panes integrales que no tenían harina integral, néctares que contienen una cantidad mínima de jugo, a nuestros hijos les damos yogures que dicen que les permiten crecer, cereales que les brindan vitaminas y minerales, así como bebidas gaseosas que nos brindan felicidad. Hemos sustituido nuestros alimentos por productos fabricados a partir de diseños de laboratorios. Desconocemos lo que nos llevamos a la boca.

Gracias a normas hechas a modo de las corporaciones y a una publicidad y etiquetados engañosos, los mexicanos nos hemos convertido en los mayores consumidores de comida chatarra, de productos ultraprocesados llenos de azúcar añadida, de grasas, sal y colorantes, saborizantes, aromatizantes, emulsificadores y demás ingredientes químicos. Entre los mexicanos, los niños son los que consumen los productos ultraprocesados menos saludables, lo más chatarra, los que tienen más azúcar, grasas, sal, más colorantes, más saborizantes y más aromatizantes artificiales.

El contubernio entre las autoridades y las corporaciones en las pasadas administraciones permitieron esto y mucho más, a tal grado que los consumidores mexicanos actuamos con una profunda ceguera respecto a lo que nos llevamos a la boca y les llevamos a la boca a nuestros niños. No es de extrañar que lo que comemos se haya convertido en la principal causa de enfermedad y muerte.

Desde las normas oficiales mexicanas que durante años permitieron que los panes que compramos como panes integrales no tuvieran un gramo de harina integral, que el atún que comemos pueda tener más del 50 por ciento de soya y que los néctares ni tan siquiera tengan una norma oficial mexicana que los regule; hasta la publicidad que permite el engaño a los consumidores, a los padres de familia sobre los productos que les dan a sus hijos: en todos los casos se puede comprobar el servicio de las instituciones públicas reguladoras a los intereses privados. Y lo más grave, el engaño está hasta en las etiquetas que sería el único recurso que tenemos como consumidores.

Basta revisar las normas oficiales mexicanas que regulan estos productos para encontrarse una larga lista de empresas que participaron en su elaboración. Desde la administración de Salinas de Gortari, la Ley Federal sobre Meteorología y Normalización se abrió a la influencia de las corporaciones bajo el principio de que debería democratizarse una actividad que antes se ejercería directamente desde las instancias reguladoras del Estado. Desde Salinas, una gran cantidad de normas han quedado dictadas por las corporaciones.

Tomando los tres ejemplos mencionados: ¿Por qué durante decenios la norma que regula los productos de panificación permitió, de manera totalmente engañosa, que se comercializaran panes como “panes integrales”, sin tener harina integral?. Un gran negocio para esa industria, engañando a los consumidores, vendiendo un producto a un precio mayor por supuestamente tener una cualidad: “ser integral”. Se le puso un poco de color caramelo y algo de fibra para como se dice popularmente “diera el gatazo”. El gran beneficiario fue Bimbo que ha mantenido el control casi monopólico del mercado del pan industrializado en el país.

Durante decenios también consumimos jugos que no eran jugos. No se estableció norma para estas bebidas hasta 2009. Más del 70 por ciento de los jugos analizados por PROFECo en 2006 estaban adulterados con agua, azúcares añadidos, colorantes y demás ingredientes. En la práctica, sin norma se podía vender lo que fuera como jugo, bastaba que lo pareciera para el consumidor. Desde 2009 se estableció la norma que evita la adulteración de los jugos. Y la industria, como Jumex y Del Valle, que fue comprada por Coca Cola 3 años antes, se opusieron a que la norma también regulara los néctares. Este tipo de regulación en otros países agrupa a los jugos y los néctares, pero en México la industria logró que se excluyera a los néctares.

Con norma para jugos y sin norma para néctares, la mayor parte de los jugos industrializados desaparecieron del mercado. Del Valle y Jumex, seguidas de las demás industrias del ramo, sustituyeron en las estanterías los jugos regulados por néctares no regulados, y dejaron muy pocos jugos en el mercado. Estas empresas realizaron una gran movida porque inundaron el mercado de néctares que tienen grandes cantidades de azúcares añadidos, colorantes y otros ingredientes añadidos, aprovechándose del hecho de que los consumidores mexicanos piensan que los néctares son jugos concentrados. Si antes habían logrado engañar a los consumidores que compraban jugos que no eran jugos, ahora lo hacen con los néctares que son ingeridos por los consumidores pensando que son un producto muy diferente a lo que realmente son. Por lo pronto, los néctares con altísimas cantidades de azúcares, siguen siendo los predilectos en las tienditas de la escuela y la lonchera de los niños mexicanos que presentan una de las mayores incidencias de sobrepeso y obesidad.

El caso del Atún es el último en darse a conocer, en cuanto a engaño y ocultamiento en la composición de los alimentos. Lo que llama la atención es que en la norma de productos de pesca no se regula el añadido de soya en el producto. Por lo tanto, se puede añadir la soya que se quiera y el consumidor comprará y consumirá el producto sin saber que gran parte del producto contiene soya. Y más grave aún, al no informar la presencia de soya al frente del producto, las personas alérgicas pueden verse en una situación peligrosa. No requerimos realizar una gran reflexión para saber por qué no se estableció en la norma un máximo para el uso de soya en el atún.

Más allá del pan integral, de los néctares y el atún, que sólo sirven de ejemplo, está el proceso en el que estas regulaciones o ausencias de ellas, se dan por la interferencia de los poderes económicos sobre las funciones públicas.

Los comités de norma se forman, generalmente, con la participación del gobierno, la academia, la representación de consumidores, el sector comercial y el sector industrial. Durante los sexenios anteriores, los votos del gobierno estuvieron del lado de la industria, a esos se sumaron la representación de los consumidores, casi siempre representada por PROFECO. Desde Economía se determinaban sus votos, tanto de las dependencias del gobierno involucradas en la norma, como de PROFECO. Estos votos se sumaron, en muy diversas ocasiones, a los de la industria y el sector comercial.

Un ejemplo claro, en otro sector, el automotriz, es el de la seguridad vehicular. La norma, que fue establecida después de varios años de retraso, fue influenciada por la industria automotriz para permitirse la venta de vehículos en México sin los sistemas de seguridad que cumplen todos los vehículos que esa misma industria exporta desde México a los Estados Unidos, Canadá y Europa. Lo anterior a pesar que la propia Secretaría de Salud y la Secretaría de Comunicaciones y Transporte exigían avanzar en sistemas de seguridad básicos recomendados por la Organización de las Naciones Unidas.

La normatividad y las regulaciones que sean establecidas durante este sexenio serán la mejor muestra de qué tanto el poder político se independiza del poder económico, cumpliendo lo que el presidente ha prometido, haciendo prevalecer el bienestar público sobre el interés privado.

FUENTE: https://www.sinembargo.mx/28-05-2019/3587120
Por Alejandro Calvillo

Sociólogo con estudios en filosofía (Universidad de Barcelona) y en medio ambiente y desarrollo sustentable (El Colegio de México). Director de El Poder del Consumidor. Formó parte del grupo fundador de Greenpeace México donde laboró en total 12 años, cinco como director ejecutivo, trabajando temas de contaminación atmosférica y cambio climático. Es miembro de la Comisión de Obesidad de la revista The Lancet. Forma parte del consejo editorial de World Obesity organo de la World Publich Health Nutrition Association. Reconocido por la organización internacional Ashoka como emprendedor social. Ha sido invitado a colaborar con la Organización Panamericana de la Salud dentro del grupo de expertos para la regulación de la publicidad de alimentos y bebidas dirigida a la infancia. Ha participado como ponente en conferencias organizadas por los ministerios de salud de Puerto Rico, El Salvador, Ecuador, Chile, así como por el Congreso de Perú. el foro Internacional EAT, la Obesity Society, entre otros.



PLASTICA MONOUSO VIETATA IN TUTTA EUROPA IN VIA DEFINITIVA ENTRO IL 2021: IL PARLAMENTO UE CHIUDE L'ITER LEGISLATIVO

Finalmente ce l’hanno fatta: sulla spinta pressante di un’opinione pubblica sempre più convinta che l’ ambiente sia la vera priorità, e che la quantità di rifiuti che ogni giorno l’uomo produce sia oramai insostenibile, l’UE chiude l’iter legislativo e concede 2 anni agli stati membri per recepire la direttiva.

Per capire le dimensioni del fenomeno, basti pensare che i prodotti in plastica monouso costituiscono il 70 per cento dei rifiuti in mare. Spazzatura che, come abbiamo visto in tante occasioni, finisce nei pesci e quindi nella catena alimentare, tornando all’uomo. Perché nulla si crea e nulla si distrugge.
Il Parlamento europeo dice stop alla plastica monouso definitivamente
Dopo lo storico voto del 27 marzo, viene così approvata definitivamente la legge che mette al bando piatti, posate e cannucce di plastica, e ogni tipo di utensili monouso in plastica, incluso le aste per i palloncini e i cotton fioc in plastica.

Gli Stati dell’Unione dovranno inoltre impegnarsi a raggiungere la raccolta delle bottiglie di plastica del 90% entro il 2029 e le bottiglie di plastica dovranno avere un contenuto riciclato di almeno il 25% entro il 2025 e di almeno il 30% entro il 2030.

Secondo GreenPeace Europa, queste nuove regole “sono un grande primo passo per voltare pagina”.

La legge definitiva infatti rafforza il principio del “chi inquina paga” volto anche alla responsabilità dei produttori.

Questo particolare porterà a far in modo che i produttori sostengano i costi della raccolta, come per i filtri delle sigarette perse per l’ambiente o gli attrezzi da pesca persi in mare.

Ma cosa prevede in concreto la nuova norma sulla plastica monouso?
In sintesi, gli Stati membri dovranno vietare la vendita e il consumo di prodotti come:

Posate
Cotton fioc (bastoncini cotonati)
Piatti
Cannucce
Miscelatori per bevande
Bastoncini per palloncini
Sacchetti e imballaggi in plastica “oxo degradabile” (plastiche con additivi che ne accelerano lo spezzettamento, ma che non si sono dimostrate davvero biodegradabili)
Contenitori per fast-food in polistirolo espanso

Fanno eccezione i sacchetti di plastica in materiale ultraleggero, ma che sono utilizzati per una funzione igienica.

Nella norma è previsto un periodo di adeguamento di tre anni. A partire dal 2021, dunque, gli Stati membri dovranno vietare la vendita di tali prodotti.

La riduzione della plastica, non solo in mare
Nella legge approvata da Strasburgo, sono state inserite ulteriori scadenze per gli Stati membri.

Nello specifico, le nazioni europee dovranno adeguarsi sul consumo dei prodotti in plastica per cui non esistono ancora alternative. Un esempio sono le scatole in plastica monouso per gli alimenti: dalla frutta ai dessert, fino ai panini.
plastica monouso
La plastica monouso utilizzata per i picnic nei prati e lasciata a se stessa è il simbolo di inciviltà senza pari
Questo tipo di contenitori dovranno essere tagliati del 25% entro il 2025.

Altre materie plastiche – come ad esempio le bottiglie per le bevande – dovranno essere raccolte in maniera separata dagli altri materiali e raggiungere una percentuale di riciclo del 90%, sempre entro il 2025.

Nella direttiva, anche una nuova soglia per il contenuto minimo di materiale riciclato nelle bottiglie di plastica in produzione: dovrà arrivare almeno al 35% entro il 2025.

Gli Stati si impegnano inoltre a raccogliere almeno la metà degli attrezzi da pesca abbandonati in mare, riciclandone almeno il 15%. Tutto entro il 2030. Il punto è particolarmente importante perché le lenze, per esempio, restano in mare fino a 600 anni prima di degradarsi completamente.

Vengono proposti, infine, alcuni obiettivi per la riduzione dei filtri in plastica delle sigarette:

Meno 50% entro il 2025
Meno 80% entro il 2030

Da Coldiretti arriva un altro ammonimento importante: il 27% degli italiani ha già evitato di acquistare oggetti di plastica monouso come piatti, bicchieri o posate, rifiuti che mettono in pericolo non solo gli animali nel mare ma anche quelli in fattoria. Mucche, pecore o cavalli degli allevamenti rischiano, infatti, di restare soffocati dai residui plastici magari abbandonati nei prati a fine picnic.

Plastica monouso vietata: la soddisfazione delle associazioni
Dopo il voto, soddisfatte le associazioni ambientaliste. Che ora chiedono uno sforzo da parte dei singoli Stati europei affinché la direttiva non resti lettera morta.

Stefano Ciafani, di Legambiente, chiede alle nazioni di “dimostrare altrettanta determinazione per raggiungere un accordo ambizioso tra Consiglio e Parlamento. A partire dall’Italia”.

L’associazione Marevivo, per bocca della presidente Rosalba Giugni, invita l’Italia ad agire rapidamente:

«Rimandare le azioni utili a ridurre l’inquinamento non aiuterà il Pianeta. La società civile si sta già mobilitando a dimostrazione che i singoli avvertono di più questa emergenza. Tantissimi comuni, università e uffici pubblici hanno deciso di abolire la plastica usa e getta. Contiamo su di loro ma continueremo a fare pressione al nostro Governo per ottenere sin da subito una legge che metta al bando il monouso».

Plastica monouso: quanto “resiste” nell’ambiente
Come abbiamo accennato, la plastica monouso in mare costituisce gran parte della spazzatura che finisce negli oceani. Il sommozzatore Rich Horner ha dimostrato cosa vuol dire nuotare, letteralmente, in un mare di plastica:

Alcuni ricercatori sostengono che sono circa 150mila le tonnellate di plastica che ogni anno finiscono nei mari europei. Una quantità immane di rifiuti tossici per gli animali, che impiegano spesso secoli a decomporsi, come dimostra questa grafica della BBC:

I prodotti in plastica non solo vengono ingeriti da molti pesci e uccelli marini, causandone spesso la morte. Quando si frammenta, la plastica monouso si trasforma in microplastica. Diventando ancora più pericolosa.

FONTE: scritto da Gino Favola
https://www.ambientebio.it/ambiente/sostenibilita/plastica-monouso-vietata-europa-definitiva-2021-iter/